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  • Carlos Mario Rodríguez

El Espacio Público: La Piel de la Democracia


Las Ciudades Colombianas, así como muchas ciudades Latinoamericanas se caracterizan por poseer territorios que han sido consecuencia de la ausencia de políticas públicas territoriales y la falta de aplicación de instrumentos de planificación y ordenamiento de su suelo urbano y rural. Esta condición sumada a la falta de gobernabilidad y control del crecimiento y ocupación del suelo, la especulación inmobiliaria del suelo y la desaparición de los ciudadanos, como centro de la construcción y transformación de la ciudad, han generado ciudades con características de dispersión, segregación, fragmentación e inequidad, pero, sobre todo, han generado territorios no competitivos ni sostenibles social y ambientalmente.

Estas condiciones propias de las ciudades en desarrollo, exigen a los gobiernos locales implementar estrategias y emprender acciones para fortalecer el valor de la institucionalidad, instrumentando procesos de planificación y gestión del suelo de manera acertada, integral, humana y precisa, para cada condición territorial tangible e intangible; en especial formular políticas públicas entorno a la recuperación y generación del espacio público como lugar de acuerdo ciudadano, como instrumento político que permita el liderazgo ciudadano y como escenario para la democracia de nuestras ciudades.

Esta deficiencia en la aplicación de políticas públicas, entendidas desde el escenario de acuerdo mutuo entre el Estado y los ciudadanos en pro de construir un territorio con equidad, sostenible y competitivo, genera ausencias tanto de procedimiento institucional público, como de procedimiento en el actuar desde los ciudadanos, que han sido remplazadas de alguna forma, por la disposición de leyes, decretos y acuerdos de ordenes territoriales diferentes, que no han hecho más que generar escenarios de contradicción y caos en el proceso de urbanización y ocupación de las Ciudades, en consecuencia han aparecido escenarios que conducen al desequilibrio urbano a partir de la interpretación amañada de sus usuarios tanto públicos como privados.

Colombia desde la puesta en vigencia de la ley 388 de 1997, inició un proceso muy importante en términos de la implementación de políticas públicas territoriales para el ordenamiento, este proceso en principio aclaró las competencias para cada ente territorial, lo que ha permitido generar procesos articulados a los instrumentos de planificación de mayor orden de jerarquía (POT) que han dotado a los entes territoriales de mecanismos de segundo orden como el Plan Maestro de Espacio Público – PMEP- que posibilita intervenir de forma integral el territorio.

La Ciudad de Bucaramanga fue una de las primeras ciudades en Colombia en la formulación de POT Modernos, este fue un ejercicio planteado desde la interdisciplinariedad que demanda su complejidad y pretende promover su ordenamiento territorial de manera integral, partiendo de una premisa fundamental: la recuperación de los valores ambientales, la recuperación y generación de espacio público, como espacios de encuentro ciudadano y fortalecimiento de ciudadanía, y la comprensión y reconocimiento de la ciudad como el escenario social que permite la relación de los seres humanos, y que genera a partir de ella, la construcción de un colectivo que dinamiza, cualifica, actúa, transforma y potencia una verdadera ciudad.

De este POT, acuerdo 11 de 2014 se desprende el Plan Maestro de Espacio Público –PMEP- como una iniciativa de la Alcaldía de Bucaramanga en cabeza del Ingeniero Rodolfo Hernández Suarez, con la finalidad de complementar los instrumentos del Ordenamiento territorial y la apuesta a la generación del espacio público.

El objetivo es convertir el plan en el escenario ideal para la construcción de una apuesta de Ciudad, a través de la recuperación, la adecuación y la generación del espacio público en la ciudad, en el marco de “La piel de la Democracia”.

El PMEP le apuesta a la ciudadanía como eje central de cualquier proceso de ordenamiento e intervención sobre el territorio y el espacio público, es desde la condición planteada por la Municipalidad entorno a este proceso colectivo y por ende social, que mediaron las relaciones que se construyen desde lo tangible y lo intangible del territorio, que deben construirse los instrumentos de planificación, ejecución, financiación y control del Plan Maestro de Espacio Público.

En este sentido el Municipio en conjunto con la Universidad Pontificia Bolivariana y los equipos técnicos que apoyaron el proceso, asumieron el reto para el desarrollo y la formulación del PMEP, soportada en la idea de re-conocer el territorio, a través de recorridos, vivencias y entendiendo sus dinámicas sociales, culturales y económicas, con el objetivo de aprehender sus atributos, contradicciones y defectos, lo cual permite una mayor comprensión como el producto de los ciudadanos, y por ende, como un escenario de vida diversa, compleja, pero a la vez, emocionante y con sentido.

El PMEP de Bucaramanga se configura desde la perspectiva de concebir el espacio público como la esencia vital de la Ciudad y la piel de la democracia, en este se construyen los valores de la ciudadanía y es el escenario que permitirá promover el acuerdo y el desacuerdo civil; el que permite la construcción del Estado y de los valores de la democracia, en todas sus dimensiones y aquel que simplemente promueve los espacios para la recreación y lúdica de los ciudadanos.

Es en este espacio público donde están implícitas las manifestaciones culturales que caracterizan una población y por ende este componente estructurante de la ciudad, debe generar un impacto en las diferentes escalas territoriales, que permita, de forma abierta y democrática, la construcción de lugares de encuentro en donde predominen las estéticas de su habitar, más allá de la arquitectura que le componen.

Es responsabilidad del PMEP, configurar espacios para construir relaciones entre los ciudadanos en todos los niveles y la disposición de escenarios que conformen el verdadero valor de la Ciudad, aportando a la configuración del colectivo como máxima expresión de la vida social.

Este PMEP plantea como apuesta conceptual y de intervención integral siete Líneas Estratégicas que se emplazan en el territorio de acuerdo a las características y formas de ocupar y relacionarse con la Ciudad y los ciudadanos. El Plan interviene el territorio sistémicamente, advirtiendo que cada una de las líneas desarrolla objetivos y apuestas desde su presencia en el suelo urbano, con una relación indisoluble, por lo que el impacto en la ciudad será integral, ya que cada actuación o proyecto generará espacios públicos como escenario de ciudad de forma general y no individual.

Las Líneas estratégicas planteadas son las siguientes:

- Ámbitos territoriales y su relación con la región y la metrópoli: esta línea es una apuesta a leer el territorio urbano como un perímetro integral, que reconoce las potencialidades de la Ciudad región, las fortalezas y dinámicas de carácter metropolitano y regional, y los espacios públicos de carácter ambiental de gran calidad y con potencial de ser proveedores de espacios a la Ciudad.

- Ambiental, para conectar la ladera y los escarpes: este territorio nació bajo una conexión natural y ambiental entre el Cerro y los Escarpes, el desarrollo urbano invisibilizó las huellas del agua y degradó los sistemas ambientales. Este plan en consecuencia apuesta por reconfigurar el paisaje a través de la articulación entre la ladera y los escarpes como una estrategia de fortalecimiento de las condiciones naturales y ambientales de meseta.

- Conectividad, por una ciudad entrelazada: la movilidad dejo de ser solo un componente funcional en la Ciudad, por lo cual se convierte en la oportunidad de transformación urbana, que permita entender la calle como un espacio público que dignifica al ciudadano y prioriza al peatón como el actor primordial de la Ciudad.

- Bordes, por una ciudad que vive entre lo urbano y lo rural: en los bordes se desarrollan diversos procesos de ocupación constantes como consecuencia del crecimiento descontrolado de la población urbana, que resultan en amenazas por el impacto que genera la ocupación informal y no planificada. Estas áreas son una apuesta orientada a la preservación y la conservación.

- Ciudad norte-Ciudad jardín, por la equidad: los procesos de ocupación de nuestras ciudades presentan áreas de desarrollo incompleto e informal que generan zonas con precariedades en términos de espacio público, equipamientos y servicios, debido a la ausencia de planificación del territorio. Estas áreas por sus procesos de ocupación y su emplazamiento en las periferias, se convierten en zonas invisibles para la Ciudad formal y lugares de conflicto social permanente. La Zona norte de Bucaramanga no es ajena a estas condiciones y el PMEP apuesta por una intervención con estrategias que permitan la adecuación y la generación de espacio público, que permita espacios de convivencia y procuren un mayor nivel en la calidad vida de sus habitantes.

- Centro, por un centro para la reconciliación: Los centros históricos y tradicionales de nuestras ciudades y en especial el de Bucaramanga, han sufrido en las últimas décadas, procesos de decadencia y deterioro. Si bien su intensidad de uso es alta, estos usos tienden a desmejorar las condiciones urbanas y a desplazar actividades fundamentales como la vivienda, el centro de Bucaramanga contiene instrumentos de desarrollo y renovación urbana importantes para revertir dicho proceso de deterioro, el PMEP es el primer paso para mejorar las condiciones urbanas y de espacialidad pública que permita generar los escenarios para resignificar los valores históricos e institucionales.

- Centralidades y espacios de encuentro para la vida: Cada ciudad posee espacios de gran vitalidad en sus territorios, estos componen un sistema de centralidades que permiten de acuerdo a su escala y categoría, conformar un modelo que abarca todo el suelo urbano y presta servicios a la comunidad. En este sentido el PMEP apuesta por el fortalecimiento de las centralidades zonales y barriales y generan un complemento a los servicios, a través de la dotación de espacios públicos de calidad, que precedan a las actividades domésticas de la comunidad y generan espacios para el encuentro, el esparcimiento y la vida.

El PMEP es un proceso de planificación e intervención de presente y futuro y plantea un camino para que la Ciudadanía y la institucionalidad lo acojan como una herramienta que les permita la generación de espacios urbanos de calidad y la generación de lugares para la construcción de ciudadanía. Y a partir de esta construcción madurar como sociedad desde todos los ámbitos, es este instrumento la oportunidad de tener espacios de equidad, de vida y a través de esto fortalecer en estos espacios “La piel de la Democracia”.

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