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  • Carlos Mario Rodríguez

Dibujar un Instrumento de Pensamiento

Estudie en la década de los años ochenta en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Pontificia Bolivariana; viví el momento de la carrera de Arquitectura cuando se dejaba atrás los postulados del posmodernismo y las obras de los arquitectos como Hollein, Graves y Venturi entre otras quedaban en el olvido; en el panorama Mundial, una nueva generación parecía renacer y en ellas un fenómeno “revolucionario” que invadía el espíritu de los jóvenes, que tiene su aparición a finales de la década de los ochenta y que se lanza oficialmente en el año 1989 a través de la exposición en el MOMA de New York, coordinada por Philip Johnson y denominada: el Deconstructivist Architecture, en donde con obras de Frank Gehry, Daniel Libeskind, Rem Koolhaas, Peter Eisenman, Zaha Hadid, con esta exposición y las obras expuestas allí, se daba paso a esta nueva forma de hacer arquitectura; en contraposición de tres décadas del pos-modernismo, nace un movimiento que se caracteriza por la fragmentación, el proceso de diseño no lineal, el interés por la manipulación de las ideas de la superficie de las estructuras y el uso de la geometría no euclidiana; pero lo mas importante, un ejercicio profesional soportada en las herramientas digitales, lo que permitía la representación y dibujo de estos nuevos procesos de diseño arquitectónico; dejando atrás años del tradicional proceso de dibujo a mano, como herramienta de pensamiento y reflexión disciplinar y profesional.

Sin embargo en nuestro contexto local y nacional, percibíamos s estas arquitecturas, como una forma de anarquía frente a los planteamientos y arquitecturas que nuestros profesores, que no solo impartían en nuestras clases cotidianas de taller, sino que desarrollaban profesionalmente en nuestra ciudad y en el país; este proceso de formación en arquitectura, que se debatía entre las ideas y estilos pos-modernos locales y las miradas futuristas internacionales del de-constructivismo, nos dejaron en medio de un cruce de ideas, que permitieron y sugirieron el indagar caminos propios y mas locales, del que hacer de la arquitectura para varios de nuestras generaciones; este silencio ante los escenarios mundiales, la falta de herramientas digitales apropiadas y la no definición de un partido, por ninguna de las expresiones divergentes que se posicionaban epidérmicamente en la Escuela, nos permitió mirar atrás y ver en el modernismo local una fuente de estudio y de análisis que genero inquietudes para explorar una arquitectura que yo denominare Neo Modernismo contextual.

Durante algunos años, indagamos y estudiamos las arquitecturas modernas realizadas en nuestro contexto y nuestro país, inspirados aún por las obras de las primeras décadas del siglo XX de Arquitectos como Le Corbusier, Alto, Louis Kahn y otros maestros, que sin lugar a dudas los sentíamos mas propios a nuestras maneras de pensar y a nuestro contexto a través de interpretaciones realizadas por Arquitectos como: Rogelio Salmona, Fernando Martínez Sanabria, Guillermo Bermúdez en Bogotá o el grupo de Vieira Vásquez Dothe, Federico Blodeck, Elías Zapata entre otros; quienes de manera inteligente realizaron una arquitectura sin perder los valores de una modernidad, pero contextualizada en los atributos del lugar, en nuestras propias materialidades y tectónicas; en la geografía andina, entre otros aspectos; estas además representadas con finos trazos de lápices que expresaban no solo la resolución técnica necesaria, sin estos dibujos convertidos en texto para ser leídos por la cultura Arquitectónica de nuestras generaciones.

Este momento en la Escuela de la década de los ochenta, estudiábamos en medio de pobres debates teóricos y disciplinares y bajo un modelo de enseñanza funcionalista o profesionalista que buscaba mas que una reflexión a través de la disciplina y su contexto y visión humanista de esta; proponía un modelo de formación en oficio. La Biblioteca de la escuela fue nuestro punto de solaz y espacio de inspiración, era el espacio para descubrir a través de textos, revistas, libros (Escasos por cierto) y dibujos; a Mies, a Philip Johnson, a Le Corbusier al Metabolismo Japonés y la escuela de Chicago entre otras mas; sus edificios inspiradores que comprendíamos a través de dibujarlos y redibujarlos constantemente, como referencias para nuestros proyectos, aun inocentes en su estructura conceptual y arquitectónica, pero eran evidencia de esos pensamientos modernos que movían nuestro interés.

Dibujar a mano…… ese fue el éxito; dibujábamos todo el tiempo, las manos eran nuestra forma de pensar y de comunicarnos como estudiantes; la conexión entre el cerebro y la mano eran indivisibles, la necesidad de una parte del cuerpo, por la otra, fue la manera de descubrir la arquitectura de forma real, dibujar las plantas, secciones y fachadas de los edificios de los maestros, era involucrarnos en el espacio y los pensamientos de cada uno de estos; dibujar nuestras arquitecturas aun con manos temblorosas por la falta de confianza, era como empezar a caminar en el mundo del ser arquitecto, pero sobre todo entender que si lo podíamos pensar y soñar, lo podríamos dibujar y por ende posteriormente habitar.

De esta forma Descubrimos la Arquitectura, dibujando y a través del dibujo la modernidad y nuestro contexto, que sin lugar a dudas, actividad que no he renunciado de hacer; esta me sigue acompañando hasta hoy; dibujar es pensar y hacer de esta texto.

Hoy sigo con el privilegio de estar en la Escuela, pero que tanto ha cambiado!!! dibujar con la mano desapareció de los talleres de arquitectura y de muchos lugares de nuestras escuelas y con ellos el dibujo como expresión de pensamiento y reflexión. Hoy los medios digitales no son solo herramientas, como lo deberían ser, son los únicos sistemas de hacer y representar la arquitectura que controlan los talleres de proyectos y las otras áreas de nuestra escuela; yo me pregunto, ¿Será posible pensar en arquitectura desde un teclado, como si fuese una tarea de mecanografía? Claro que no, hoy los estudiantes no dibujan, no transmiten a través de la mano sus pensamientos y sus proyectos; la arquitectura se descubre tras los movimientos mágicos de programas que resultan de la combinación de comandos y funciones, generando como resultado una imagen aséptica carente de fondo y con similitudes mas cercanas a una gran operaciones matemática, que de la conciencia del espacio y del tiempo de la Arquitectura.

La arquitectura se convirtió en un proceso abstracto que apila funciones y resuelve programas, pero que no reflexiona sobre las formas de habitar lo individual o lo colectivo; de la misma manera que se opera en el proceso de representación, se concibe el proyecto, sin calidad espacial, sin reflexión sobre su contexto y así muchas cosas mas; como algún profesor amigo me comento en estos días, si no esta en los comandos…..no es posible!!!!!!.

Esto no pretende ser una diatriba sobre los instrumentos de representación digitales, pero si una defensa de los mecanismos que permiten pensar a través del dibujo y de la mano, que permiten conectar el cerebro con el papel y hacer de la arquitectura texto.

Si no volvemos en las escuelas a pensar a través del ejercicio del dibujar y pensar con las manos en nuestros proyectos; que decir de poder abrir una discusión filosófica y disciplinar de las arquitecturas que habitamos actualmente en nuestro contexto; somos posmodernos?, somos Modernos?, que somos’, cómo estamos contribuyendo a la ciudad y al habitar a través de proyectos conscientes?; creo que vale la pena hacer una pausa y pensar sobre los retos que nos generan estas realidades y utilizar las herramientas digitales como lo que son, herramientas y seguir dibujando con la mano para volver a la conciencia y a el valor de nuestra disciplina y de la calidad de nuestra profesión.

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